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13 momentos icónicos de los 80 que la moda no olvidará jamás

30 de abril de 2021

Incontables veces se han rememorado los patinazos y excesos de aquella década, pero Lady Di, Kim Basinger, Carolina de Mónaco o Audrey Hepburn dejaron maravillosas prendas para la historia.

POR AMAIA ODRIOZOLA

FOTO: @ GETTY IMAGES

La blusa de mangas abullonadas de Diana

9 de agosto de 1983: La princesa Diana acude a un partido de polo en Cirencester (Reino Unido) luciendo unas mangas voluminosas que tres décadas más tarde, en 2019, volverían a ser tendencia gracias a firmas como Valentino y a la prescripción de las danesas (Emili Sindlev, Jeanette Madsen y Erika Boldrin, entre otras), en plena efervescencia del estilo nórdico. En 2020 la manga no se desinfla: los vestidos y blusas de grandes proporciones coparon los desfiles de primavera en Nueva York, Milán y Copenhague. Entre las firmas que las han adoptado están Marc Jacobs, Philosophy di Lorenzo Serafini y Cecilie Bahnsen.

FOTO: @ GETTY IMAGES

Las plumas de Audrey Hepburn

La combinación década de los 80 + plumas podría sonar a cliché de las extravagancias, pero si a esta fórmula añadimos el nombre propio de Audrey Hepburn el resultado cambia por completo. La actriz más elegante de todos los tiempos protagonizó la foto más sofisticada de la década cuando el 9 enero 1988 subió las escaleras del Museo Metropolitano de Nueva York, donde se celebraban los premios CFDA, ataviada con este sublime vestido rojo de seda decorado con enormes plumas, detalles de terciopelo y cristales húngaros creado por Hubert de Givenchy para su colección de alta costura del Otoño/Invierno 1988-1989.

FOTO: @ GETTY IMAGES

La gabardina ‘oversize’ de Lauren Hutton

Esta prenda creada a principios de siglo como uniforme para los británicos en la I Guerra Mundial ha pervivido casi inalterable a lo largo de los años: en color beige, con patrón masculino y tallaje extragrande, Lauren Hutton nos regaló esta versión en los años 80. Era el 4 de febrero de 1983 pero aquel trench podría integrarse perfectamente en el armario de 2020. Conecta a firmas tan dispares como relevantes, desde Burberry (por supuesto) a la moderna y danesa Ganni, la neoyorquina Proenza Schouler o la húngara Nanushka.

FOTO: @ GETTY IMAGES

La rebeca de Kim Basinger

La chaqueta de punto era una prenda más hasta que en 1940 Alfred Hitchcock estrenó Rebeca, cuya protagonista (Jean Fontaine) no tenía nombre pero sí un reconocible y recatado estilo. El 26 octubre 1982 Kim Basinger se desveló como la próxima chica Bond (en Nunca digas nunca jamás, de Irvin Kershner) y posó para la historia con esta cinematográfica prenda. La rebeca se adentraba así en un nuevo territorio: pasaba de ser la pieza más correcta del armario a un favorito del mito erótico de la década en Hollywood.

FOTO: @ GETTY IMAGES

La levita de Cindy Crawford

La modelo iniciaba una carrera meteórica en la moda con un editorial de moda que resumía a la perfección el nuevo uniforme del poder femenino en los 80. Capitaneado por chaquetas americanas y prendas masculinas, la levita de Cindy Crawford (más larga, más entallada y más femenina) en la edición estadounidense de Vogue de febrero de 1988 abría una puerta al minimalismo que vendría en la siguiente década.

FOTO: @ GETTY IMAGES

La gran americana de Sarah Jessica Parker

Antes de convertirse un referente televisivo de moda, Sarah Jessica Parker (en la imagen en un evento de actores en 1987) ya demostraba su madera de icono. Los 80 no se pueden disociar de las grandes americanas de enormes hombreras y patrones masculinos que coparon el armario femenino: la americana fue posiblemente la prenda más política de la década** porque no solo marcaba un nuevo patrón estético sino que además hablaba de la lucha femenina por ascender en el trabajo, las empresas y los círculos de poder.

FOTO: @ GETTY IMAGES

La diadema de Carolina de Mónaco

Es lo que tuvo aquella década: los enormes contrastes. Al mismo tiempo que el armario femenino reivindicaba prendas para que a las mujeres les tomaran en serio en un mundo de hombres, también ensalzaba las piezas y accesorios más dulces y aniñados, como la diadema, en un intento quizá de no olvidar lo que hasta entonces se había considerado femenino. Carolina de Mónaco fue su exponente más chic y solía combinarla en el mismo tono de sus conjuntos, como hizo en el festival internacional de cine de Cannes de 1989. En los últimos meses Prada y Chanel han rescatado esta pieza del pasado y hay, incluso, un análisis que revela que en 2019 las diademas han experimentado un aumento de búsquedas en internet del 14.000%,

FOTO: @ GETTY IMAGES

Ines de la Fressange y el blanco y negro

Los 80 no se pueden explicar en la moda sin la llegada de Karl Lagerfeld a Chanel en 1983, ni el mito del chic francés sin mencionar a su musa Inès de la Fressange (en la imagen, vestida por la marca, en 1986). Juntos acercaron a la calle iconos de la casa como el tweed, los trajes de chaqueta y falda, o la mezcla de blanco y negro como epítome de la elegancia, elementos que acabarían definiendo cómo entendimos la moda en las siguientes décadas.

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El escote palabra de honor de Jackie

20 años después de deslumbrar al mundo como primera dama, Jackie continuó epatando al mundo con su elegancia forjada en prendas clásicas de líneas sencillas, que a finales de los 80 anunciaban el nuevo minimalismo, como el escote recto y sin mangas que seguía defendiendo con infinita clase, a los 60 años, en 1989 en Nueva York.

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El vestido drapeado de Brooke Shields

A finales de los 70, una joven belga casada con un príncipe llamada Diane von Furstenberg marcó un hito en la moda femenina con la creación del wrap dress o vestido envolvente, del que llegó a vender cinco millones de unidades. Esta prenda tan favorecedora como cómplice influyó en la década siguiente, dibujando una nueva silueta femenina. En 1981 la actriz revelación era una jovencísima Brooke Shields, que acudía a un evento en Manhattan con un vestido blanco drapeado que sintetiza la esencia de aquel vestido multifunción.

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Los ‘leggings’ de Demi Moore

Algunos cortes de pelo tienen tanta personalidad que son capaces de lanzar una carrera. Es lo que le pasó a Demi Moore, convertida a finales de los años 80 en la nueva sensación de Hollywood, que era capaz de poner de moda una combinación tan poco probable como unos leggings blancos con una blazer e inspirar a toda una generación.

FOTO: @ GETTY IMAGES

Las lentejuelas de Jerry Hall

Si alguien sabía cómo vestir para una fiesta en los 80 esa era Jerry Hall, que empezaba 1980 del brazo de Mick Jagger y augurando una década entregada con fervor a las lentejuelas.

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Fuente: https://www.revistavanityfair.es/lujo/moda/galerias/13-momentos-iconicos-de-los-80-que-la-moda-no-olvidara-jamas/12806

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